Desde aquel lejano 27 de octubre de 1897 hasta las grandes conquistas del profesionalismo, el viejo Magallanes ha sabido escribir páginas inolvidables. Tricampeón en los albores de la era rentada, protagonista de gestas internacionales y dueño de una identidad que resiste al paso del tiempo, celebra un nuevo aniversario con la nobleza de los clubes que hicieron grande al fútbol.
Santiago de Chile, 27 de octubre de 1897. En el seno de la Escuela Normal de Preceptores nacía el Club Atlético Escuela Normal, una institución que, con los años, habría de tomar el nombre de Magallanes y ganarse un sitio de honor en la historia deportiva chilena.
El camino no fue siempre derecho ni estuvo libre de dificultades. Pero la Academia tuvo una virtud: saber hacerse respetar. En 1933, cuando el fútbol chileno estrenaba su campeonato profesional, Magallanes se quedó con la corona inaugural. Y no se conformó con aquella conquista: repitió en 1934 y 1935, para convertirse en el primer tricampeón del profesionalismo trasandino. En 1938 volvió a festejar, agregando otra estrella a su escudo.
La camiseta blanca y celeste, adoptada en 1908, quedó ligada para siempre a aquellas tardes de gloria. También hubo lugar para las excursiones fuera de casa: en 1949, el conjunto representó a Chile en la Copa del Pacífico, disputada en Ecuador, y en 1955 emprendió una extensa gira por Perú y Ecuador, con diez victorias en dieciséis encuentros.
El tiempo trajo caídas, ascensos y nuevas esperanzas. En 1985 llegó la primera participación en la Copa Libertadores; décadas después, en 2022, conquistó la Copa Chile y la Primera B, y en 2023 levantó la Supercopa chilena.
Hoy, desde San Bernardo, el «Manojito de Claveles» sigue defendiendo su nombre. Ciento veintinueve años después de aquella primera reunión, Magallanes conserva algo que no figura en ninguna estadística: el orgullo de pertenecer a una historia construída con esfuerzo y pasión.






