El 14 de septiembre de 1913 nacía en Montevideo Severino Varela, uno de los grandes delanteros uruguayos de la década del 40. Campeón de América con Uruguay y figura de Boca Juniors, convirtió su característica boina blanca en una marca inseparable de su leyenda.
Hay futbolistas que dejan una imagen que el tiempo no consigue borrar. Severino Varela fue de esos. Nacido en Montevideo el 14 de septiembre de 1913, construyó una extensa carrera entre Uruguay y Argentina, pero fue en Boca Juniors donde su figura alcanzó una dimensión especial.
Llegó al club en 1943, cuando su carrera ya transitaba una etapa de madurez, y rápidamente se convirtió en protagonista. Con la camiseta azul y oro conquistó los campeonatos de Primera División de 1943 y 1944 y la Copa Confraternidad Escobar-Gerona en 1945. Su eficacia frente al arco también lo transformó en una pesadilla para River: le convirtió cinco goles en seis partidos.
Pero su nombre quedó asociado para siempre a aquella boina blanca que llevaba durante los partidos y que le valió el apodo de “Boina Fantasma”. El recuerdo más emblemático llegó el 26 de septiembre de 1943, cuando marcó de cabeza ante River en una inolvidable palomita, con la boina todavía puesta.
Varela también brilló con Uruguay, selección con la que disputó 40 partidos y convirtió 29 goles. Fue campeón de la Copa América de 1942 y es, hasta hoy, el máximo goleador uruguayo en la historia de esa competencia.
Murió en Montevideo el 29 de julio de 1995, pero aquella boina blanca siguió viva en la memoria xeneize. Una imagen, un goleador y una historia que el fútbol argentino todavía recuerda con admiración.

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